Simposio Mediatecas: Sesión 1

Acceso a la cultura y creación contemporánea a través de mediatecas y archivos


La primera sesión del simposio se ha centrado en el acceso a la información en el contexto de la sociedad Red. Las innovaciones tecnológicas facilitan nuevas posibilidades para la preservación y archivo del patrimonio cultural, y por ello pueden generar nuevas formas de acceder al conocimiento. En esta sesión han participado Pau Alsina, Profesor de los Estudios de Artes y Humanidades, UOC-Universitat Oberta de Catalunya (Barcelona), Attila Marton, miembro del Grupo Information Systems and Innovation Group del Departamento de Gestión de la London School of Economics and Political Science, Margaret Smith, co-editora y archivista de la plataforma UbuWeb, y Mike Stubbs, director de FACT (Foundation for Art and Creative Technology) de Liverpool.

Pau Alsina, Profesor de los Estudios de Artes y Humanidades, UOC-Universitat Oberta de Catalunya (Barcelona) ha moderado esta mesa y realizado una introducción al contexto en el que se desarrolla el trabajo de las mediatecas y archivos. Alsina ha abierto su intervención subrayando la necesidad de celebrar un simposio como éste, en cuanto responde a los cambios introducidos por las TIC en la cultura y las posibilidades de procesar archivos. La historia de las prácticas de media art cuenta ya con una larga trayectoria, a veces oculta, que precisa ser revisada y para ello es necesaria la correcta documentación y conservación de las obras que se han creado en los últimos treinta años, particularmente vulnerables a la acelerada obsolescencia de las tecnologías que se han ido sucediendo desde las últimas décadas del siglo XX.

En relación con el acceso a la cultura que permiten las TIC, Alsina ha presentado el ejemplo de la UOC, que desde 1994 se ha establecido como una universidad enteramente virtual, en la que las nuevas tecnologías se asumen de manera natural. En relación con la experiencia docente en la UOC, expresa la necesidad de la creación de archivos, mediatecas y formas de almacenamiento para poder acceder al conocimiento. El propio uso de términos como “Sociedad de la Información” o “Sociedad Red” nos permite ser conscientes del papel fundamental de la información en nuestra sociedad. Esta se cubre de datos, pero aún debemos alcanzar el siguiente nivel, en el que la información se convierte en conocimiento. En este sentido, las TIC nos permiten una modularidad, maleabilidad y transportabilidad sin precedentes. La información se convierte en cálculos numéricos, que permiten acceder de muy diversas maneras a los datos que manejamos. Nunca antes habíamos tenidos tanta capacidad de comunicación a nivel global, lo cual nos acerca a la utopía del acceso universal a la información que se ha perseguido desde la Ilustración. Ello nos obliga a procesar una gran cantidad de información y a considerar la calidad de dicha información.

La capacidad de adquirir información está creciendo exponencialmente, con un incremento de información del 30% en 6 años. Hay más capacidad de procesamiento de la información, a medida que el número de libros publicados aumenta. Podemos hablar de una explosión de la información: actualmente se calcula que el contenido de la World Wide Web se duplica cada 90 días. La red conecta nodos con nodos, lo que crea una nueva jerarquía de la Red: cuanto más conectado, más poder tiene un nodo. Esto genera diversos retos, entre los cuales están: la proliferación de la información, la dificultad de recuperar y gestionar la información, unidos al incremento del conocimiento científico, así como una aceleración y atomización de los procesos de aprendizaje. La sociedad de la información presenta actualmente una serie de necesidades, como son el acceso libre a la información, una amplia difusión del conocimiento, la posibilidad de recuperar información de épocas anteriores y la agilidad en la publicación de la información. Ante estas necesidades se plantean diversas estrategias, tales como la creación, en las universidades, de publicaciones (journals) de libre acceso, la difusión de archivos electrónicos y el uso de herramientas de código abierto, entre otras. Alsina señala iniciativas como Creative Commons, una alternativa al copyright que ha obtenido gran aceptación desde su creación en 2001 o el Open Archives Initiative, un proyecto que busca crear estándares de interoperabilidad para una distribución más efectiva de los archivos digitales. En el ámbito de las universidades, Alsina señala que es esencial que los alumnos puedan acceder a los documentos para estudiarlos, pero desgraciadamente pocas bases de datos ofrecen sus contenidos libremente. Algunas universidades, no obstante, se han sumado a la iniciativa OpenCourseWare (OCW) iniciada por el Massachussets Institute of Technology, que consiste en ofrecer en abierto material docente empleado en algunos cursos, junto con guías de estudio.

Hasta ahora hemos podido hablar de dos procesos paralelos, la digitalización de la cultura (consecuencia de la influencia de las TIC en la cultura) y la cultura digital (consecuencia de la generación nuevas formas culturales específicas de las TIC). Hoy en día esta separación ya no es tan evidente, sino que se produce una convergencia de ambos procesos, que genera nuevos retos. Estos retos, que afectan tanto a la industria del libro, como a la música, las artes visuales y escénicas, se unen a las particularidades del medio digital. Si bien podemos pensar que los productos de la cultura digital son inmateriales y ubícuos, cabe tener en cuenta aspectos materiales como el hardware, el software y también el peopleware (el conjunto de personas con los conocimientos necesarios acerca del funcionamiento de máquinas, lenguajes y procesos vinculados a las creaciones digitales). La preservación de la memoria se convierte así en un aspecto tan importante como lo es la innovación. La cultura se revela de esta manera, más que como esencia inamovible, como un proceso dinámico, un flujo de ideas e información.

Mike Stubbs, Director y Jefe Ejecutivo de FACT (La Fundación para el Arte y la Tecnología Creativa), ha enfatizado la importancia de conseguir financiación para los procesos de documentación y conservación, indicando que en este momento y debido a los problemas de financiación que atraviesa FACT, han tenido que dejar estos procesos temporalmente de lado. Stubbs señala que es fundamental, en un momento de crisis económica mundial, hallar modelos económicos visables para mantener la actividad de mediatecas y archivos, puesto que si esta se detiene puede perderse una parte importante de la historia del arte contemporáneo.

Stubbs ha descrito brevemente la historia de FACT como un centro que se creó como catalizador para la regeneración de Liverpool, una ciudad que en los últimos años se ha reinventado a sí misma, y ha sido Capital Cultural Europea en 2008. FACT se aloja en un edificio de nueva planta inaugurado en febrero de 2003, el primer centro de arte construido con este propósito en la ciudad en más de 60 años, con un coste de 10 millones de libras. Compuesto por tres espacios expositivos, cuatro salas de cine y una de contenidos multimedia además de otras facilidades, el edificio se ha convertido en un símbolo de la recuperación económica y cultural de Liverpool, siendo en opinión de Stubbs un elemento importante en la consolidación de una línea de propuestas vinculadas al arte más actual.

Entre los proyectos desarrollados por FACT, Stubbs destaca el hecho de haber acogido el International Symposium on Electronic Art (ISEA) en 1998, y otras iniciativas como Tenantspin, un proyecto de TV comunitaria desarrollado desde 1999 que ha supuesto un contacto con la comunidad local y la creación de un archivo de 600 horas de emisión de programas televisivos. Este proyecto cuenta con dos ramas, una de ellas es WAYS OF SEEING, coordinada por FACT, que encarga a artistas, escritores y pensadores el desarrollo de contenidos en colaboración con los inquilinos, y WAYS OF LIVING, que explora temas vinculados a las viviendas sociales. Dado que FACT cuenta con poco espacio expositivo, en los últimos años se ha centrado en los proyectos en espacios públicos, lo cual Stubbs califica de sumamente interesante, puesto que pone en contacto a personas que no son especialistas en nuevas tecnologías. El director de FACT ha presentado también su archivo online, que contiene numerosos archivos de video arte, y ha sido creado gracias a un fondo de un millón de libras facilitado por la National Lottery Fund. Actualmente, el archivo de FACT está desarrollando el proyecto Archiving Audience Experience – Leave your digital finger print on FACT, en el que se invita a los visitantes a participar en la documentación de las obras de media art expuestas en el centro aportando sus experiencias y opiniones en grabaciones de vídeo que posteriormente se incorporarán al archivo.

Stubbs ha anunciado finalmente que su centro acogerá en septiembre de 2011 la próxima edición del congreso internacional de historia del media art, titulado RE:WIRE. Stubbs ha concluido su presentación destacando la importancia de mantener el interés de los inversores (institucionales o privados) en la conservación del patrimonio digital, puesto que sin financiación no pueden llevarse a cabo estos proyectos.

Attila Marton, miembro del Information Systems and Innovation Group del Departamento de Gestión de la London School of Economics and Political Science, ha presentado la investigación titulada “Teoría de los Objetos Digitales”, que aparecerá publicada en la revista First Monday en junio de 2010. Marton resume los problemas y cuestiones planteadas por la conservación del patrimonio digital con la frase “de lo efímero a lo persistente”. Convertir los objetos digitales en formas persistentes es el reto de la conservación. Distingue los siguientes atributos de los objetos digitales:

  • Editabilidad: los objetos digitales pueden ser modificados, borrados o actualizados, como por ejemplo un artículo de Wikipedia. Como señala Marton, un artículo de Wikipedia nunca va a imprenta, lo cual significa que nunca tiene una forma definitiva.
  • Interactividad: posibilidad de explorar el objeto digital, con el incremento de su espectro de posibilidades, como ocurre por ejemplo en un videojuego.
  • Forma abierta (openness):  a diferencia de la editabilidad, la forma abierta del objeto digital supone que éste puede ser manipulado de maneras no previstas, como sucede como el software de código abierto.
  • Capacidad de distribución (distributedness): los objetos digitales están formados por fuentes diversas e interconectadas como ocurre, por ejemplo, con los documentos de hipertexto.

Los objetos digitales son siempre compuestos, nunca de presentan como algo individual sino formando parte de un sistema. En este sentido, Marton señala dos características adicionales como son la composición modular (los objetos se mueven en un hábitat de relaciones interdependientes) y su granularidad (el medio está basado en la combinación de 0 y 1, lo que permite editar y modificar los objetos digitales en su nivel más esencial).

En relación con la conservación de los archivos digitales, Marton presenta como ejemplo las páginas de resultados de un buscador de Internet. Dichas páginas son objetos digitales, el resultado temporal de una operación de cálculo. Cuando un archivo como el Internet Archive, creado en 1996, conserva una copia de un objeto digital como éste, lo que se archiva es un documento que hace referencia al objeto, pero no el objeto mismo. Así, si bien podemos ver el aspecto que tenía la página de Google el 2 de diciembre de 1998, no podemos conservar dicha página como objeto puesto que al realizar una búsqueda no obtendremos los resultados de 1998, sino los de 2010.

Los objetos digitales son pues fluidos, amorfos, inestables, generativos, de hecho no son objetos, sino procesos. Su existencia como objetos es momentánea. Los retos del futuro de la conservación del patrimonio digital, por tanto, tendrán una relación directa con la concepción de los objetos como entidades fijas, contra la concepción de los objetos como operaciones tecnológicas.

Margaret Smith, bibliotecaria de Ciencias Físicas de la Universidad de Nueva York y consultora sobre archivos para UbuWeb, explicó las características de este sitio que se ha destacado por recuperar archivos audiovisuales del arte de vanguardia del siglo XX y ponerlo a disposición del público a través de Internet.

UbuWeb nace en 1996 de la mano de Kenneth Goldsmith como archivo de poesía visual, concreta y sonora, que posteriormente introduce también films y otros archivos de texto y sonido. Como respuesta a la falta de acceso a muchos materiales del arte de las vanguardias, el equipo de UbuWeb decide estos contenidos al alcance de los internautas bajo un principio de gift economy, sin cobrar nada por ello y alejándose de cualquier formato comercial. Sin presupuesto de ningún tipo. UbuWeb se mantiene gracias a la colaboración entre diferentes centros y empresas, manteniéndose al margen del ámbito institucional y académico. La mayoría del material publicado se obtiene sin permiso (Smith afirma que “Ubu se comporta como si no existiese el copyright”), y ha logrado reunir miles de obras de unos 500 artistas, siendo visitada por miles de usuarios a diario. Smith define Ubu como “una fuente comisariada de arte y sonido del siglo XX en la Red”. El equipo de Ubu y otros colaboradores obtienen materiales tanto de fuentes primarias como secundarias, ya sean poemas, ensayos, textos de exposiciones, vídeos o copias en PDF de revistas históricas como Dada Magazine (1917-1918).

Al quedar fuera del ámbito institucional e ignorar las leyes de derechos de autor, UbuWeb es particularmente vulnerable a ser retirada por una demanda judicial. Otra debilidad de Ubu es el hecho de no contar con financiación y ser simplemente una colección de documentos que pueden consultarse por artista pero no permiten establecer referencias cruzadas. En este sentido, UbuWeb nunca ha pretendido ser un archivo organizado, puesto que, según señala Smith, esto implicaría contar con un equipo de personas expertas y adquirir los derechos de reproducción de los contenidos. Otro problema añadido es la posible migración a un sistema mejor y la creación de un índice que permite realizar mejores búsquedas, para lo cual carecen actualmente de recursos y personal.

En relación con el concepto de migración, Smith ha comentado los proyectos que se están llevando a cabo para crear versiones analógicas de los archivos, tales como flipbooks de algunos films, un libro con los contenidos de texto de la web publicado en el sitio Lulu.com, desde el cual se puede encargar una copia impresa, o copias en vinilo de los archivos de audio.

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