Debate a propósito de las Cinco reglas de la virtualidad de Steve Woolgar

Durante los primeros días de la asignatura Tecnologías, medios y cultura: las mediaciones,  del Posgrado en Innovación Cultural, hemos estado discutiendo el texto de Steve Woolgar, Las cinco reglas de la virtualidad (de hecho, es la introducción del libro ¿Sociedad virtual?, Tecnología, ‘ciberbole’, realidad publicado por EDIUOC). Nizaia Cassián inicio el curso con esta lectura para introducir dos conceptos centrales: a) la aproximación pragmática al estudio del impacto de las tecnologías de la información y la comunicación, y b) para dejar de lado discursos que acostumbran a acompañar todo aquello que tenga que ver con tecnología e innovación cultural de un modo hiperbólico y simplista (normalmente hablando de la tecnología desde cierta exageración del tipo ‘la tecnología en el futuro nos permitirá hacerlo todo’, ‘el mundo está cambiando radicalmente’, ‘el futuro será virtual’ ) y también determinista, centradándose en las potencialidades de las nuevas tecnologías.

Sus cinco reglas pretenden situarnos frente a la innovación tecnológica en una posición analítica crítia, humilde y sobre todo agnóstica. Woolgar nos invita a que pensemos las TIC y cualquier tecnología en el campo cultural, como algo heterogéneo e incierto, cuya definición depende de su imbricación en los contextos de uso. Esta importancia de los contextos de uso es fundamental para nosotros al abordar prácticas específicas de producción cultural.

A propósito del texto y de su posible interpretación en el campo de la producción cultural, los participantes en el curso y la profesora Nizaiá Cassán han estado discutiendo durante las primeras dos semanas del curso sobre algunas de las siguientes preguntas.

“¿Los fenómenos epitetizados podrían responder al carácter de diferenciación de producto que caracteriza a las sociedades “occidentales” y por tanto responderían, al menos parcialmente, a una estrategia para “colocar” productos?

“¿El uso y la promoción de epítetos que apelan a la novedad y mejora podrían ser producto y responsabilidad directa o indirectamente de estudios basados en intuiciones aparentemente objetivas, que como demuestra el texto, poco tienen que ver con la realidad social de las TIC y tienen más que ver con la ley de mercado?”

De acuerdo con algunas de las intervenciones que se han hecho, parece que los fenómenos epitetizados son ideales para el discurso mediático: el informativo y el publicitario. Resumen de forma ágil un concepto, permiten empaquetarlo en una gama de productos o ideas, es fácilmente comunicable y coloniza no sólo el lenguaje mediático y comercial, sino también el cotidiano. La cibérbole entronca con la lógica de consumo actual, discurso totalizante “la tecnología es buena porque va a mejorar nuestra vida”.

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