Debate con la experta invitada Tiziana Terranova

Tiziana Terranova, Profesora Asociada de Sociología de Comunicaciones en la Universidad L’orientale de Nápoles, ha sido la primera experta invitada en el debate abierto desde el curso “Cultura, innovación e industria: una mirada crítica”. En los últimos años, Terranova ha estado investigando entorno a la economía política de los nuevos medios y, entre otros muchos temas, se ha centrado en analizar el papel que las nuevas formas de cooperación social ejercen sobre el modelo de producción capitalista. Terranova ha incidido en el carácter ambivalente de la cooperación social, ya que tanto pueden ser fuente de inspiración o captura directa por parte de los modelos verticales de producción cultural como intentar proponer nuevas formas de relación económica más equilibradas. Este doble proceso no se da de forma separada sino que se encuentra completamente articulado y genera un escenario tan complejo como interesante de analizar.

Las conversaciones en el Campus Virtual con Terranova han permitido abordar cuestiones relacionadas con el proceso de transformación socioeconómico que ha tenido lugar a raíz del paso a un sistema de producción postfordista. La implantación de este modelo económico a lo largo de las últimas décadas ha sido en parte posible debido a la cooptación de las demandas presentes en las luchas sociales de los 60s, que abogaban por formas de trabajo flexibles bajo proclamas como “la creatividad al poder”. Entre otros fenómenos, esto ha dado paso al papel predominante del conocimiento y la creatividad como recursos y motores de desarrollo en la reinvención del modelo de producción capitalista. Para Terranova, es esencial plantear estos procesos a partir de las ideas de la escuela italiana del operaísmo y postoperaísmo, que ya en los 70s incidieron sobre la idea de que un modelo de industria creativa -lejos de situar el trabajo cultural como “la vanguardia en las formas de creación de riqueza”- suponía la absorción de las subjetividades producidas en la esfera cultural. La corriente neoliberal diseñaba así un nuevo carácter para su modelo de agente económico dotado de talento, creatividad y pasión por el trabajo y que en su deseo por “escapar de la fábrica fordista” debía convertirse en empresario de sí mismo. Un primer fenómeno de esta reconversión de las demandas sociales en preceptos de la cultural economy se puede ilustrar a través del paulatino desplazamiento de la fuerza de trabajo como fuente de extracción de riqueza y la implantación de una sobreinversión en el sector del ocio que ahora deviene un nuevo motor de acumulación capitalista:

“symbolic resistance becomes the cultural industry, resistance is displaced on distributed communication and technology; the latter become the heart of the digital/creative economy impoverishing labor even further, a new, networked intelligence pushes the level of conflict to a new level”

A partir de esas aportaciones han surgido otros ejemplos más actuales como el diseño de políticas públicas que hacen de la creatividad social el nuevo motor para la innovación (como las promovidas por Charles Leadbeater durante la campaña ‘Cool Britania’ en el Reino Unido) a través del discurso de las industrias creativas, tema desarrollado durante el curso. Pero frente a estos procesos y teniendo en cuenta el telón de fondo que ha supuesto la crisis global del 2008, el debate ha abierto preguntas sobre si este mismo auge de la cooperación social que ha sido posible gracias al desarrollo tecnológico podría servir para “corregir” ciertas imperfecciones del modelo económico actual. Por ejemplo, a raíz de modelos basados en la creatividad social han surgido preguntas acerca del papel de las Netlabel “un modo de producción donde los productores no se comportan como empleados en una relación salarial o como agentes de un mercado cuyas relaciones son mediadas por los mecanismos de valor” y si éste puede continuar existiendo como modelo alternativo o si tal potencial puede ser reorganizado para generar riqueza dentro del modelo clásico de las industrias culturales.

Terranova ha respondido que un modelo basado en la producción P2P (producción/distribución de igual a igual) necesitará dos factores para retar a un sistema basado en la economía de mercado: el conflicto y la invención. Por un lado, el conflicto es necesario en un contexto en el que el mercantilismo no permitirá la emergencia de nuevos modelos sin una lucha previa. Por otro lado la invención es necesaria porque las formas de trabajo cooperativo necesitan valorizar monetariamente o generar nuevas formas de riqueza y de relaciones si pretenden superar viejos modelos. Tal y como señalaba Terranova:

“As far as the new informants are concerned, there is a lot that can be said. I believe it is a good thing, they are turning the whole rhetoric of transparency as the moralizing force of the market, against itself. They are showing how much secrecy (at least formal secrecy, because substantially everything is kind of known) is needed to keep this kind of economy going”

Sin embargo, a raíz de estas cuestiones, Terranova ha alertado sobre la actual situación de crisis financiera que ha forzado a desestimar las políticas económicas basadas en la creatividad para volver a antiguos modelos mucho más coercitivos, recortando derechos sociales, imponiendo planes de austeridad, privatizando servicios públicos y recuperando ciertas tecnologías de dominación Medidas que van acompañadas de la perpetuación del modelo financiero pero que, paradójicamente, del mismo modo en que este inestable modelo es capaz de seguir generando liquidez, también puede crear brechas por donde inventar futuros modelos económicos menos opresivos (temas tratados por Christian Marazzi y Mark Fisher) .Estas brechas se ilustran, tal y como algunos estudiantes han propuesto, en un escenario nuevo y potencialmente favorable donde las redes sociales pueden convertirse en una buena herramienta para generar otras formas de opinión pública y, por consiguiente, de conflicto. Cuestión que, tal y como ha apuntado otro alumno, presenta otra contradicción intrínseca ya que tales plataformas a menudo están gestionadas por grandes corporaciones privadas que pueden mermar el carácter conflictivo de la movilización social. Terranova ha señalado al respecto que, al fin y al cabo, son los usuarios y sus prácticas los que modulan a las propias corporaciones y su capacidad para adaptarse a las nuevas demandas sociales.

Otras cuestiones de interés surgidas a raíz del diálogo entre Terranova y los participantes del curso han versado sobre proyectos de autogestión como el movimiento de universidades libres en Italia donde se enmarca el proyecto uninomade (http://uninomade.org/), o la escuela Felice Pignataro en Scampia (http://www.felicepignataro.org/) basada en experiencias de autoformación.
Además se han tratado asuntos como la capacidad de los nuevos mecanismos de resistencia y cooperación social en la situación económica actual; la pertinencia o no de los sindicatos clásicos como método de lucha; la sostenibilidad del modelo neoliberal…etc. De forma transversal a todas estos temas podemos recuperar una de las ideas que ha lanzado Terranova señalando que no sólo es necesario desarrollar modelos más sostenibles y basados en valores más equitativos sino que hay que inventar nuevas formas de conflicto para que ese modelo pueda emerger.

Por si alguien está interesado en ahondar más sobre estos temas, os pasamos los enlaces de algunos textos de Terranova:
Free Labor: Producing Culture for the Digital Economy http://www.electronicbookreview.com/thread/technocapitalism/voluntary Otra vida: cooperación social y vida anorgánica http://digithum.uoc.edu/ojs/index.php/digithum/article/view/n12-terranova Recomposing the University http://www.ypsite.net/recursos/biblioteca/documentos/RecomposingUniversity.pdf

creatividad y revolución!

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