El flujo de datos, una ficción en la Red

Por Pau Waelder

Hace unos días tuvo lugar, en el espacio AMUSEMENT de La Gaîté Lyrique en París, la presentación y posterior debate en torno al libro Grégory Chatonsky: Capture, publicado por Éditions HYX. En dicha presentación participamos Norbert Hillaire, Dominique Moulon, Violaine Boutet de Monvel y yo mismo, ofreciendo nuestros puntos de vista sobre la obra del artista franco-canadiense y sobre algunos aspectos generales del arte digital.

Grégory Chatonsky – CaptureGrégory Chatonsky desarrolla en su obra la posibilidad de generar una ficción sin fin (lo que él denomina “ficción sin narración”) a partir de los datos que circulan en la Red. Por medio de los API de diversos sitios web (Flickr, Twitter, etc.), chats y herramientas como Google Maps o Google Street View, el artista elabora combinaciones de diversos elementos (mashups) que presenta en una interfaz que se actualiza a medida que el usuario la observa. Un ejemplo de este tipo de creaciones es L’Attente/ Waiting (2007), una obra de net art que presenta al espectador un flujo continuo de imágenes y textos extraídos de diversas fuentes en tiempo real. El resultado es algo similar a un film con subtítulos, en el que el usuario no puede interactuar, sino simplemente observar lo que ocurre en la pantalla, una muestra de lo que circula por la Red en ese momento. Chatonsky nos muestra así que los datos que transitan por Internet no son simplemente unos y ceros, sino fragmentos de experiencias, recuerdos y sentimientos de personas de diferentes lugares del mundo.

El artista toma el concepto de Zeitgeist para describir la sensación de estar observando el espíritu del tiempo presente a través de una incesante extracción de datos de la Red:

“El Zeitgeist es un corte temporal del flujo, una decodificación si se prefiere, que dice lo que el flujo es en un momento determinado, por tanto lo que es el espíritu. Podemos obtener así un efecto impresionante de masa, tener el sentimiento de sentir ese Zeitgeist, esa comunidad silenciosa de la Red, como si escuchásemos los murmullos interiores de los habitantes de una ciudad (El cielo sobre Berlín).” [1]

La referencia al film de Wim Wenders nos indica, por una parte, la idea antes apuntada de una Red en la que circulan pensamientos y vivencias más que simples datos (si bien es su conversión en datos lo que permite el détournement automático practicado por el artista) y por otra, la afinidad con el lenguaje cinematográfico que caracteriza la obra de Chatonsky. Podemos hacer referencia también a la técnica de flujo de conciencia explorada por James Joyce en Ulises (1922) como una forma de narración un tanto caótica y siempre en presente, que niega la posibilidad de un relato ordenado y finito y lo reemplaza por un flujo constante de ideas, algunas banales y otras brillantes, que se suceden sin fin y dejan al lector/espectador la construcción de todo sentido.

Grégory Chatonsky@Creative-store AMUSEMENT from Amusement on Vimeo.

Inspirándose en el Zeitgeist, Chatonsky propone el Flußgeist, o el espíritu del flujo, tal vez más acorde con la realidad actual. Mientras el Zeitgeist es estático, limitado y supone una forma de conclusión, el Flußgeist es dinámico, abierto y sin fin. El término da título a una serie de obras que el artista realiza durante el año 2007, casi una por mes: L’attente / Waiting, 1 (febrero 2007);Insulaires / Islanders, 2 (abril 2007); Le registre / The register, 3 (mayo 2007) con Claude Le Berre; Peoples, 4 (junio 2007) con Jean Pierre Balpe; Vertigo@home, 5 (junio 2007); Casablanca@home, 6 (julio, 2007) y Dance with me, 7(octubre, 2007). Desde diferentes perspectivas y con una variedad de recursos, el artista explora en estas obras la creación o reelaboración de ficciones a partir de los datos que extrae en tiempo real de la Red. El artista se pregunta:

¿Podemos concebir una ficción que no se sitúe en el deseo absoluto de totalidad, que sea incompleta, fragmentaria, cercana, muy próxima a nuestras existencias, a estos flujos? [2]

La respuesta la aporta él mismo por medio de estas y otras obras que nos invitan a pasearnos por las redes como un flâneur se pasea por la ciudad, sin rumbo fijo, dispuesto a absorber todos los estímulos que le ofrezca su entorno. Las relaciones entre los elementos que componen estas piezas es generada en ocasiones por un programa que busca correspondencias entre texto e imágenes, lo cual da lugar en ocasiones a resultados delirantes. La narración se gesta así en la mente del espectador, enfrentado a fragmentos de relatos construidos de forma más o menos estructurada. Poco importa la coherencia del producto final, puesto que este tiene por objetivo señalar su propia fragmentación y la pérdida de control en un mundo sometido a la aceleración y el flujo.

Chatonsky: Se toucher toi

Grégory Chatonsky: Se toucher toi (2004)

Precisamente esta pérdida de control es señalada por el crítico Dominique Moulon, quien presenta el ejemplo de la obra Se toucher toi (2004), en la que el espectador es invitado a participar en el contacto íntimo de dos manos en una pantalla a través de los gestos de su propia mano sobre un cristal. La interacción parece controlada por el usuario, pero de repente esta se libera del mismo, le priva de la percepción narcisista de sus propias acciones y frustra sus expectativas. Chatonsky devuelve así al espectador a su papel de observador de una ficción que se desarrolla ante sus ojos y no puede controlar, de la misma manera en que los flujos de datos escapan a nuestro control y se produce un “desbordamiento” (como señala Norbert Hillaire) que literalmente nos sobrepasa.

Un último aspecto a destacar de estas ficciones del flujo de datos es su fragilidad: construidas a base de fragmentos de diferentes fuentes, describen un presente continuo que será diferente para cada espectador, efímero e íntimo. A medida que evolucione la web 2.o, posiblemente se pierdan los referentes que dan formas a estas obras, tal vez ya no puedan reflejar el momento en el que son consultadas, o bien deban reconstruirse para adaptarse a un nuevo espíritu del flujo. En cualquier caso, el flujo de datos, real y ficticio a la vez, no dejará de existir.

——————-

[1] Grégory Chatonsky, “Flux, entre fiction et narration”. Grégory Chatonsky. Notes & Fragments. 19/1/2007.

[2] Grégory Chatonsky, op.cit.

Anuncios