El mundo es una pantalla o el teatro de la telepresencia

Por Pau Waelder

En la escena séptima del segundo acto de la comedia Como gustéis (1599), William Shakespeare incluyó el famoso monólogo que comienza con la frase “El mundo es un gran teatro” y continúa describiendo las siete edades (o actos) de la vida de los hombres. Inspirándose en este texto, los artistas Charlotte Gould y Paul Sermon están desarrollando durante estas semanas el proyecto All the World’s a Screen, una performance interactiva que tendrá lugar del 11 al 14 de mayo en el marco del festival FutureEverything y unirá en un mismo escenario al público de Manchester y Barcelona.

Picnic on the Screen de Paul Sermon en Vimeo.

Por medio de una residencia conjunta en el Centro de Estudios y Documentación del MACBA y el centro de producción de artes visuales HANGAR, los artistas están llevando a cabo la instalación simultánea de dos espacios de telepresencia en ambas ciudades, que permitirán, por medio de un sistema de videoconferencia y cicloramas de croma, situar en un mismo espacio a los participantes de localidades remotas. Si bien este tipo de instalación ya ha sido desarrollada en diversos proyectos por ambos artistas, entre los que cabe destacar Picnic on the Screen (para el festival de Glastonbury en 2009) o Urban Intersections (para el festival ISEA 2009 en Belfast), en esta ocasión se introduce un nuevo elemento que supone una interesante transformación de escala.

En All the World’s a Screen, Gould y Sermon juegan con el espacio real (pero despojado de todo referente) en el que se mueven los participantes de cada ciudad, el espacio virtual de la pantalla en la que se encuentran, y el escenario que los artistas han creado en una maqueta a escala que incluye muebles y otros elementos con los que pueden interactuar. Siguiendo el modelo de la instalaciónThere’s No Simulation Like Home (1999), en la que el público podía interactuar en las distintas habitaciones de una casa, en este proyecto la maqueta incluye siete estancias que corresponden a las siete edades del hombre descritas por Shakespeare. Esto introduce un carácter marcadamente narrativo a la instalación, puesto que invita al público no sólo a experimentar con la telepresencia, sino a elaborar historias o ficciones a partir de los elementos de que disponen. Como indican los artistas:

 

“Este es un proyecto original y convergente que fuerza los límites del arte telemático y el cine generativo, al combinar las posibilidades de la acción telepresente con maquetas a escala y escenarios que permiten el desarrollo de la participación del público, explorando en qué manera pueden revelarse formas narrativas por medio de un intercambio sutil entre artista, público y entorno.”

Al referirse a su papel en proyectos anteriores, Paul Sermon indicaba que no se sentía tanto un artista como el facilitador de una determinada situación, siendo el público quien finalmente daba vida a la obra. En este proyecto, los artistas se convierten aún más en creadores de escenas, al dejar en manos del público no ya una reacción más o menos acotada, sino la posibilidad de crear una narración improvisada que se crea en la interacción entre los participantes de Manchester y Barcelona y los escenarios de la maqueta, equipada con siete cámaras web que permiten pasar rápidamente de una estancia a otra.

Prueba de funcionamiento de la cámara web

Como he señalado anteriormente, la introducción de la maqueta como escenario no se limita a reducir los costes de producción sino que permite jugar con las diferentes escalas del espacio real y el entorno ficticio creado por la combinación de las imágenes de los participantes las diminutas estancias. Por una parte, la maqueta mostrada desde una perspectiva que la hace parecer real puede dar lugar a una transformación de la percepción, puesto que lo que en principio se ve como un entorno cotidiano destila una cierta sensación de irrealidad, principalmente en la textura de los objetos. Esto es, por ejemplo, lo que desarrolla el fotógrafo Thomas Demand en su obra. Por otra parte, la escala de la maqueta permite crear juegos ópticos y sobredimensionar determinados objetos de tal manera la composición resulte un tanto onírica, como sucede en la serie de fotos que el artista Lois Renner ha realizado de su estudio.

Con esta transformación del espacio y la introducción de una clara posibilidad narrativa, Gould y Sermon abren nuevas posibilidades para la creación de instalaciones de telepresencia, en las que se hace cierta la afirmación de Shakespeare: el mundo es un escenario y en él todos somos actores (tele)presentes, haciendo entradas y mutis e interpretando diversos papeles en la vida.

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