ARtSENSE: una experiencia aumentada del museo

Por Pau Waelder

 

A medida que las tecnologías de Realidad Aumentada se van perfeccionando y haciendo más asequibles, sus usos se integran en todo tipo de ámbitos, desde los militares e industriales a la publicidad y también el mundo del arte. En el terreno de la creación artística hemos comentado en este blog las incursiones de arte de Realidad Aumentada en los pabellones de la Bienal de Venecia 2011, la creación de narraciones geolocalizadas, y la apropiación de espacios públicos por parte de proyectos como the Artvertiser.

No hemos comentado, no obstante, otros usos de la Realidad Aumentada ligada al mundo del arte no tanto desde la perspectiva de la creación sino de la experiencia del espectador. Son numerosos los proyectos que buscan nuevas formas de ofrecer al visitante de un museo una información clara y personalizada acerca de los objetos que está observando, más allá de la cartela y la audioguía.

Diagrama del sistema del proyecto Archeoguide

Cabe destacar iniciativas como la de la TATE Gallery, que ya en 2002 creó una guía multimedia con la que podía obtenerse información adicional sobre las obras expuestas y actualmente ofrece guías similares para iPhone y iPod, así como Archeoguide, un proyecto iniciado en Grecia en 2000-2002 con el objetivo de ofrecer vistas virtuales del estado original de las construcciones del patrimonio histórico de este país a través de unas gafas que permitirían observar el modelo en 3D desde la perspectiva del usuario, en tiempo real (como puede verse en este vídeo del templo de Hera). Otro ejemplo lo constituye el proyecto piloto sobre Realidad Aumentada y estudios del Patrimonio Histórico de la Universitat Oberta de Catalunya, dirigido por Gladys Chacartegui y Luis Villarejo, que fue presentado recientemente en el congreso Mobile 2.o Europe. El proyecto de la UOC se basa en el uso de smartphones, un dispositivo cada vez más ligado al desarrollo de las aplicaciones de Realidad Aumentada por su idónea combinación de portabilidad, conexión a Internet, GPS y cámara integrada. De hecho, ya son muchos los productos que emplean Realidad Aumentada para ofrecer información turística o de diversa índole vinculada al entorno del usuario, y que pueden experimentarse por medio de programas como Layar o Junaio.

Imagen del proyecto Archeoguide

A estos esfuerzos por “aumentar” la experiencia del visitante se añade el proyecto ARtSENSE, presentado recientemente en el congreso REWIRE, en Liverpool. Este proyecto, que parte de la colaboración de cinco centros de investigación (entre los cuales la Universidad Politécnica de Valencia), tres museos y fundaciones (entre ellos, el Museo Nacional de Artes Decorativas) y dos empresas tecnológicas, se distingue de otras iniciativas en que no se limita a ofrecer una visualización de ciertos datos sino que trabaja con los sentidos y la atención del usuario. Los dispositivos desarrollados en el contexto de este proyecto ofrecen una información visual y sonora, pero también recogen datos del usuario, tales como la posición del ojo, las respuestas fisiológicas y los gestos corporales, para facilitar una respuesta adaptada a las acciones del visitante en todo momento.

Prototipo iSTAR. Fuente: ARtSENSE

Un dispositivo iSTAR (interactive See-Through Augmented Reality) permite al usuario obtener información aumentada acerca de lo que está viendo por medio de un sensor bidireccional que capta tanto lo que ve como la posición de su ojo y proyecta una imagen que se superpone al objeto observado en la superficie de unas gafas. Una serie de biosensores captan las respuestas fisiológicas del usuario para determinar su interés en aquello que está viendo, y finalmente un sistema de audio permite transmitir sonidos al usuario por medio de unos auriculares, modificando la intensidad y la dirección del sonido en función de la posición del visitante. La combinación de estos elementos tiene por objetivo ofrecer una experiencia interactiva personalizada, que según indican los responsables del proyecto “haga que los visitantes tengan la impresión que los objetos están dialogando con ellos.”

Como proyecto en curso, es preciso esperar a que se desarrolle para valorar de qué manera puede ARtSENSE mejorar la experiencia del visitante y ayudar a la comprensión de las piezas expuestas en el museo. De entrada, el reto principal será conseguir que los dispositivos puedan llevarse con cierta comodidad y no entorpecer la experiencia normal de la visita a un espacio expositivo. A continuación, será preciso determinar la interfaz que se presentará al visitante (de nuevo, no demasiado invasiva) y por último determinar qué contenido se le ofrece. Sin duda, los avances aportados por ARtSENSE pueden hacer mucho por mejorar la museografía de muchos espacios que lamentablemente no saben comunicar el valor de las piezas que conservan, pero también cabe equilibrar la tecnología con una pedagogía eficaz.

Anuncios