Goteo: crowdfunding elevado a red social

Por Pau Waelder

 

En época de crisis y recortes, la cultura y las artes son habitualmente los sectores que más se resienten, de manera que artistas, gestores culturales y emprendedores de todo tipo deben buscar nuevas vías para financiar sus proyectos. El recurso a las financiaciones estatales, mantenido durante muchos años, se agota, y ello lleva a desarrollar nuevas estrategias. En un excelente y difundido artículo titulado “El estado del arte”, el artista Julian Oliver reflexionaba este verano acerca las relaciones entre arte y Estado y la dependencia de la primera del dinero que recibía del segundo, en algunos casos anulando su capacidad crítica. Oliver repasa las opciones actuales de financiación a las que pueden recurrir artistas y centros culturales, y concluye:

A pesar de las dificultades, tengo esperanzas en que del pesimismo ante la austeridad –que actualmente atraviesa el sector de las artes en Europa– surja un cambio positivo: un compromiso para la exploración y la aplicación de estrategias que liberen a las artes de su dependencia del Estado y que reduzca su vulnerabilidad infraestructural a largo plazo.

Pienso que estas novedades podrían estimular una disposición crítica mucho más atrevida y rigurosa dentro del media art y de las artes en general. Un arte sin miedo a ofender, incluso a morder la mano que le da de comer.

(Traducción del inglés de Sibley Labandeira)

Entre las opciones citadas por Oliver destaca el crowdfunding, una forma de financiación colectiva cada vez más popular, si bien con una larga historia, de la que ya he escrito en este post anterior. Actualmente existen numerosos proyectos que persiguen esta forma de financiación, que en un principio parecía ser una mera nueva tendencia pero ya va dando señales de acercarse a una cierta madurez.

Un ejemplo de ello es el reciente lanzamiento de Goteo, un proyecto desarrollado durante este año por el colectivo Platoniq que se establece como una red social de financiación colectiva y colaboración distribuida. Esta manera de definir la plataforma apunta ya a unos objetivos que, como afirma un usuario, hacen que Goteo sea “mucho más que crowdfunding”. Para empezar, Goteo no es un proyecto que busque ser financiado (no es una película ni un grupo musical) y tampoco se limita a ser una plataforma en la que se den a conocer proyectos que quieran ser financiados, sino que se define como una red social. En segundo lugar, la financiación colectiva no es su único objetivo, sino también la colaboración distribuida, aquello que se ha denominado en general como crowdsourcing y que consiste en encargar un trabajo no a una persona o un grupo determinado, sino a todo un colectivo de usuarios que pueden aportar sus conocimientos, tiempo y ganas de colaborar para hacer posible un proyecto.

Goteo facts from goteo on Vimeo.

Proyectos con ADN abierto

Según lo definen sus creadores, Goteo es una alternativa o complemento a la financiación de la administración pública y las empresas privadas, que acoge proyectos cuyos fines sean de carácter social, cultural, científico, educativo, tecnológico o ecológico, y que tengan un “ADN abierto”, lo cual quiere decir que puedan ser reutilizados por otras personas y no den lugar a un producto cerrado:

Esto es, proyectos que gracias a la utilización de licencias libres y/o abiertas (por ejemplo Creative Commons o GPL), compartan información, conocimiento, procesos, resultados, responsabilidades, benéficos, contenidos digitales y/u otros recursos relacionados con la actividad para la que busquen cofinanciación.

El espíritu colaborativo y abierto se mantiene así en cada proyecto desde su creación, generando algo más que un producto final financiado por un gran número de particulares: en cada proyecto se genera la propia colaboración, se distribuye el conocimiento y se crean herramientas que pueden facilitar el desarrollo de otros proyectos. No se trata, por tanto, de limitarse a recoger fondos y distribuir regalos a cada contribuyente en función de la cantidad aportada, sino de cultivar una cultura de colaboración e intercambio.

Goteo añade los retornos colectivos a las recompensas individuales

Goteo añade los retornos colectivos a las recompensas individuales

En este sentido, destaca en Goteo la inclusión de un apartado de “Necesidades no monetarias” en la ficha de cada proyecto, que enumera distintas tareas que pueden realizarse para facilitar el desarrollo del proyecto, tales como traducciones, programación de software, préstamo de equipos, espacio de trabajo, y un largo etcétera. Esta opción permite a los usuarios implicarse de otra manera con el proyecto, aportando algo tan valioso como su tiempo y sus conocimientos, lo cual por otra parte afianza las redes de trabajo colectivo y facilita que se puedan desarrollar otros proyectos con personas que han colaborado anteriormente.

Junto a este apartado, y siguiendo el principio de “ADN abierto”, cada ficha incluye también una sección titulada “Retorno colectivo”, en la que los creadores de cada proyecto especifican qué productos genera el proyecto y bajo qué condiciones (licencia creative commons o GPL) se distribuye. Estos productos suelen ser: el código fuente del software del proyecto, manuales, servicios específicos, y por supuesto el propio proyecto, que revierte en el procomún.

Sólo al final de una larga columna y bajo estos dos apartados se encuentran las recompensas individuales, que se ofrecen en función de la cantidad de dinero aportado. Ciertamente esto hace que, a diferencia de otros proyectos (notablemente los cinematográficos) en los que el interés se centra en el merchandising o los privilegios que uno obtiene por su aportación económica, al consultar un proyecto presentado en Goteo la motivación para apoyarlo se encuentra más en el proyecto mismo y lo que este aporta que en las pequeñas recompensas individuales.

Cada proyecto se presenta en dos rondas de 40 días, una primera ronda para obtener el capital mínimo para poder poner en marcha el proyecto, y una segunda en la que se procura llegar al capital óptimo para desarrollarlo plenamente. La primera ronda es a “todo o nada”, como ya hacen otras plataformas de crowdfunding: se marca un importe a conseguir y se van recogiendo aportaciones, si se llega al importe marcado, se cobran las aportaciones individuales y se transfiere el dinero a los impulsores del proyecto. En caso contrario, el dinero de las aportaciones vuelve a los cofinanciadores. Este sistema permite que tanto los impulsores del proyecto como los cofinanciadores vean el desarrollo de su apuesta en un plazo de tiempo razonable, ya que alargar una recaudación durante demasiado tiempo resulta contraproducente. Al establecer dos rondas en lugar de una, Goteo permite, por una parte, que los proyectos tengan más opciones de obtener una financiación mínima para seguir adelante, y por otra marca objetivos más asequibles tanto para los impulsores de los proyectos como para los cofinanciadores (aportar 10€ a un proyecto que necesita 100.000€ puede ser poco atractivo, pero si lo que hay que recaudar son 1.200 o 3.000€, la aportación parece más efectiva).

Actualmente, Goteo presenta seis proyectos que sólo mencionaré brevemente puesto que vale la pena consultarlos en sus propias páginas, ver lo que aportan y decidirse a cofinanciarlos:

  • Bookcamping: una biblioteca abierta y colaborativa de libros con licencias libres, accesible a través de Internet. Un proyecto surgido en el 15-M que ahora quiere ampliarse y mejorarse.
  • Tuderechoasaber.es: una plataforma para facilitar a los ciudadanos el acceso a cualquier información de las instituciones públicas en España.
  • Nodo móvil: una estación de transmisión inalámbrica móvil que permite dar mayor cobertura a redes ciudadanas como guifi.net.
  • Cuentojuegos digitales Robocicla: cuentos para niños en formato digital que hablan de la cultura y el software libres.
  • Movecommons: una herramienta para que iniciativas, colectivos, ONGs y movimientos declaren los principios básicos con los que están comprometidos.
  • Trash Alert!: una aplicación móvil para geolocalizar vertederos ilegales de basura en un mapa colaborativo.

Crowdfunding elevado a red social

Con todo, participar en Goteo no es sólo aportar unos Euros a un proyecto interesante, sino convertirse en un cofinanciador de Goteo con un perfil propio y la misión de ayudar a financiar o colaborar en los proyectos que acoge esta plataforma. Tal vez parezca que el concepto de red social está gastado, y de hecho son muchas las iniciativas que han tratado de crear redes sociales para colectivos específicos sin lograr el éxito de Facebook o Twitter, pero en el caso de Goteo las funciones propias de una red social pueden ser especialmente útiles.

Cofinanciadores de Goteo

El cofinanciador de Goteo se identifica como una persona dispuesta a ayudar, con los recursos de que dispone, a que los proyectos de otros se hagan realidad, y la red explota esta identificación creando un indicador que marca el nivel de su compromiso (sólo a nivel económico, lamentablemente), que va desde los 25€ de un “fan” a los 3.000 € de un “visionario”. El cofinanciador irá subiendo de nivel a medida que ayude a más proyectos, puesto que el nivel mencionado lo marca la suma de todo el dinero que haya aportado. De esta manera, cada usuario se verá incitado a contribuir a más proyectos para subir su “status”, y reforzar así su propia identidad en la red social. Por otra parte, Goteo muestra en cada proyecto quiénes son los cofinanciadores, lo cual permite establecer contactos entre ellos y define de forma automática pequeños grupos con intereses afines, que en otro momento pueden convertirse en colaboradores o creadores de un proyecto que necesite ser financiado o apoyado por personas que puedan aportar unos conocimientos concretos.

Más allá de Goteo, el cofinanciador puede difundir los proyectos que apoya insertando unas líneas de código en su web o haciendo clic en el botón de Facebook o Twitter. Aquí se trata de exponer ante los demás una actitud altruista (algo de lo que ya se benefician muchas ONG que venden merchandising con el logotipo de su organización), pero en este caso se difunde al mismo tiempo el proyecto, algo esencial puesto que a mayor popularidad, más posibilidades tiene de ser financiado. En este punto, cabe destacar que, a diferencia de las estrategias de crowdfunding basadas en la obtención de beneficios individuales, el sistema que establece Goteo conduce a una mayor difusión de los proyectos y posiblemente más posibilidades de lograr su financiación, puesto que el cofinanciador se identifica con el proyecto que apoya y hará lo posible por conseguir que éste sea financiado, puesto que en ello se basa su identidad como cofinanciador.

Goteo, por tanto, ofrece un modelo diferente tanto de crowfunding como de red social, en una plataforma que podría lograr lo mejor de ambos y generar un amplio colectivo de personas dispuestas a invertir (tiempo, dinero y conocimientos) en proyectos que aportan conocimientos, recursos y herramientas para el bien común. Como afirmaba Julian Oliver, haciendo referencia a la creación artística, la financiación colectiva puede dar lugar a nuevas formas de generar y compartir recursos, sin depender de instituciones y empresas, sin fomentar monopolios y sin medio a ser críticos y explorar nuevos territorios. Vale la pena invertir en eso.

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