10 proyectos de crowdfunding

Por Pau Waelder

El pasado 9 de agosto se cerraba el período de financiación de uno de los proyectos de crowdfunding más exitosos de la plataforma Kickstarter. Una empresa californiana había lanzado un prototipo de consola de videojuegos llamado OUYA, con la esperanza de obtener los $950.000 iniciales para desarrollar el producto y lanzarlo al mercado. Menos de un mes después, habían obtenido casi nueve veces la cantidad deseada, llegando a reunir más de ocho millones y medio de dólares. El caso de OUYA (último de una serie de proyectos que han superado el millón de dólares en la plataforma estadounidense) señala la consolidación de una nueva etapa en la historia del crowdfunding: la microfinanciación demuestra ser un modelo viable para el lanzamiento de nuevos productos de consumo por parte de pequeñas empresas, que “pre-venden” un prototipo a sus futuros clientes. Pero esta es sólo una faceta de una compleja relación entre productores y consumidores, emprendedores y público potencial, que genera una atención sin precedentes en torno a unas ideas que no se han materializado aún.

El crowdfunding, entendido como financiación colectiva, tiene una larga historia aunque su formato actual, basado en las herramientas que ofrece la web, se haya desarrollado apenas en la última década. En posts anteriores de este blog he comentado este fenómeno y también he analizado la plataforma española Goteo. En esta ocasión, veremos diez proyectos de crowdfunding, ordenados cronológicamente.

ArtistShare: Concert in the Garden, Maria Schneider Orchestra
Brian Camelio, 2003
Inicial: $100.000 – Final: “más de $100.000”

Siguiendo el ejemplo iniciado por los fans de la banda Marillion, que en 1997 reunieron $60.000 para costear la gira del grupo en EE.UU.,  el músico y productor Brian Camelio inició entre 2000 y 2003 la plataforma ArtistShare, que se cuenta entre las pioneras del crowdfunding. Su primer proyecto completamente financiado por los fans fue el álbum Concert in the Garden, de la compositora de jazz Maria Schneider. La artista obtuvo el dinero que necesitaba para producir el álbum, que posteriormente obtuvo un Grammy. Las aportaciones se establecieron en cuatro categorías (Bronce, Plata, Oro y Productor Ejecutivo), que iban de $250 a $10.000 y obtenían como recompensa la inclusión del nombre del financiador, una copia del CD y en el caso del Productor Ejecutivo un CD firmado y una cena en Nueva York.

A Swarm of Angels
Matt Hanson, 2006-2009
Inicial: £1.000.000 – Final: proyecto inacabado

El primer proyecto cinematográfico que se concibió según un modelo abierto, no sólo de crowdfunding sino también en todos los aspectos de la creación del film, llegó a un punto muerto tras tres años de desarrollo. El productor Matt Hanson se propuso un proyecto muy ambicioso: crear un film de un millón de libras con las donaciones de 50.000 personas. Los participantes, denominados “ángeles” podían sumarse al proyecto con su aportación monetaria y también participar en las diferentes fases de la producción, desde el desarrollo del guión a la postproducción. El planteamiento de Hanson era atractivo y prometía transformar la industria. Según afirmaba: “A Swarm of Angels reinventa el modelo de producir films de Hollywood para crear cine de culto para la era de Internet. Se trata de hacer un manifiesto artístico, hacer algo que no se ha hecho antes. ¿Por qué hacemos esto? Porque estamos cansados de ver films que están hechos para complacer a ejecutivos, vender palomitas o vincularse a contratos con cadenas de comida rápida. Queremos inventar el futuro del cine. Llamémoslo Cine 2.0. Para hacerlo necesitamos tu ayuda.” El desarrollo del proyecto resultó ser extremadamente complejo, principalmente por la coordinación de los participantes, y no ha dejado de momento más que unos trailers realizados en 2008.

The Age of Stupid
Franny Armstrong, 2009
Inicial: £450.000 – Final: £800.000

Este documental dramatizado se considera el primer film que empleó el modelo de crowdfunding y creó un nuevo sistema de distribución que permite a cualquiera realizar una proyección del film pagando una licencia a la productora y quedándose con los ingresos de taquilla. La película se ambienta en el futuro (un imaginario 2055 devastado por el cambio climático) y tiene por objetivo crear una mayor conciencia acerca de las consecuencias que tendrá el cambio climático si el mundo no cambia sus modelos de consumo energético y gestión de residuos. El proyecto contó con el apoyo de más de 400 financiadores, que aportaron más de £800.000 para costear la producción del film, el estreno en Leicester Square (Londres) y en 61 cines del Reino Unido, la campaña publicitaria y el DVD. Actualmente, es posible ver el film en pago por visión a través del sitio web, descargar una copia o comprar el DVD.

El Cosmonauta
Riot Cinema Collective, 2009-
Inicial: 860.000 € – Final: proyecto inacabado, total obtenido 245.454€ (según dossier nov. 2011)

En la estela de otros proyectos anteriores, entre 2008 y 2009 el grupo Riot Cinema Collective concebió y lanzó “El Cosmonauta”, un film de ciencia ficción que, en palabras de sus productores “plantea un nuevo modelo de financiación, producción y distribución, aprovechando en todas sus vertientes las herramientas de comunicación disponibles: Internet, redes sociales, comunidades y móviles.” Desde su lanzamiento, el proyecto ha generado una gran expectación y seguimiento por parte de los medios de comunicación. Una particularidad de su modelo de crowdfunding es que no pide donativos, sino que ofrece merchandising mediante la compra del cual el público contribuye a hacer posible la realización del film. En los últimos años, el proyecto ha pasado por diversas dificultades y ha encontrado finalmente una parte de su financiación en una serie de empresas privadas, mientras entra en la fase de postproducción, con vistas a poder presentar el film terminado en 2012 o 2013.

Iron Sky
Blind Spot Pictures y Energia Productions, 2010-2012
Inicial: 7.500.000 € – Final: 7.501.179 €

Iron Sky, una extraña comedia de ciencia ficción que se sitúa en un futuro paralelo en el que los Nazis han pasado 70 años escondidos en la cara oculta de la Luna y deciden invadir la Tierra, es un film creado de forma colaborativa que se ha estrenado este año en diversos países. Dirigida por Timo Vuorensola, la película ha sido co-producida en Finlandia, Alemania y Australia, con una aportación de los fans en forma de crowdfunding. En lugar de buscar la financiación de todo el proyecto por esta vía, los productores optaron por asegurar la mayor parte del presupuesto (6.300.000 €) a través de los canales tradicionales (instituciones tales como Finnish Film Foundation, Eurimages, Hessen Film Invest, Screen Queensland, etc.) y conseguir los 1,2 millones restantes a través de crowdfunding, ofreciendo dos opciones: inversión privada (900.000 €, de los que se ha obtenido un 76%) y compra de merchandising o pago por visión de un fragmento del film (300.000 €). Además, han llevado a cabo una completa estructura de participación de los fans en el proyecto, por medio de crowdsourcing de algunas tareas (a través de la plataforma Wreck a Movie, creada por los productores del film), difusión y otras actividades. En este vídeo se explica con detalle todo el esquema de financiación con la participación del público:

[yframe url=’http://www.youtube.com/watch?v=nLRcUcg2TUI’%5D

#CrowdfundPaRato
15MpaRato, 2012
Inicial: 15.042 € – Final: 18.359 €

El pasado mes de junio, la plataforma de crowdfunding Goteo obtenía un éxito y una atención mediática sin precedentes con este proyecto que buscaba obtener fondos para presentar una querella contra Rodrigo Rato, presidente de Bankia, por su mala gestión al frente de esta entidad. La iniciativa obtuvo una respuesta masiva que desbordó la propia capacidad del portal a pocos días de su lanzamiento, obteniendo más de la cantidad deseada gracias a las aportaciones de 965 co-financiadores que aportaron entre 15 y 30€. Al observar las diferentes recompensas ofrecidas por este proyecto (que van desde el reconocimiento en la web a una consultoría jurídica), se puede concluir que en este caso las recompensas no fueron lo que impulsó a la mayoría de los co-financiadores, sino la voluntad de hacer posible la querella contra el banquero aportando una cantidad de dinero no muy elevada. El slogan del proyecto (“La ciudadanía se querella contra la banca. ¡Se acabó la impunidad!”) ejemplifica la intención de sus promotores de hacer posible una acción legal con el apoyo de los ciudadanos, sin depender de la acción del Gobierno o las instituciones, cuya efectividad se pone en entredicho.

Tropes vs. Women in Video Games
Anita Sarkeesian, 2012
Inicial: $6.000 – Final: $158.922

Anita Sarkeesian, crítico feminista que dirige el blog Feminist Frequency, lanzó en mayo un proyecto de investigación acerca de los estereotipos de los personajes femeninos en el mundo de los videojuegos. Solicitaba $6.000 para producir una serie de 12 videos de 10-20 minutos de duración, que podrán ser consultados de forma gratuita en Internet. Las aportaciones podían ser de entre $1 y $500 con las habituales recompensas (mención del nombre de la persona que hace la aportación en los vídeos y en la web Feminist Frequency) y otras menos habituales, tales como una postal escrita a mano por Sarkeesian durante “alguno de mis muchos viajes”. Si bien la temática que explora en sumamente interesante, posiblemente el proyecto podría haber pasado relativamente desapercibido, obtener la financiación deseada y lanzarse una vez realizados los vídeos. Sin embargo, el proyecto fue objeto de una lamentable campaña de difamación, vejaciones y ciberataques contra Sarkeesian por parte de aficionados a los videojuegos que respondieron con ira al simple planteamiento del proyecto. La investigadora ha documentado en su sitio web estos ataques y las manipulaciones de las que ha sido objeto, generando a su vez una oleada de muestras de apoyo a su iniciativa, que ha recaudado casi 27 veces la cifra que se proponía obtener.

Bank
Jordi Abelló, 2012
Inicial: 1.000 € – Final:  1.325 €

Jordi Abelló lanzó en la plataforma Verkami un proyecto artístico que consiste en grabar en vídeo la interacción entre una serie de buitres salvajes y unos retratos de banqueros pintados por el artista. En pocos días consiguió la financiación para realizar el vídeo y geolocalizarlo en las sedes de los principales bancos que rodean la Plaza de Cataluña, sede de las protestas del 15M en Barcelona. En este caso, las recompensas ofrecidas por el artista son particularmente interesantes, puesto que incluyen obra original firmada, lo cual supone en cierto modo lo inverso a lo que ofrecen muchos proyectos de crowdfunding, que suele ser merchandising o productos derivados pero no originales. En este proyecto también cabe señalar el aliciente de apoyar un proyecto que critica el poder de los bancos, y lo hace recurriendo al apoyo monetario del público. En este post anterior he descrito con más detalle este proyecto y he entrevistado al artista.

Pebble: E-paper Watch for iPhone and Android
Pebble Technology, 2012
Inicial: $100.000 – Final: $10.266.846

Pebble es actualmente el proyecto que mayor recaudación ha obtenido en Kickstarter: el prototipo de reloj hecho con tinta electrónica que puede sincronizarse con un smartphone y ejecutar sus propias apps ha convencido a 68.222 inversores que han aportado a la empresa de Palo Alto cien veces la cantidad fijada como objetivo. Pebble supone el caso más destacado de una tendencia que se ha acelerado desde el mes de febrero en la plataforma de crowdfunding, que cuenta ya con diversos proyectos que han superado la marca del millón de dólares. Cada vez más consumidores quieren apoyar y adquirir productos novedosos, algo que parece prometer una edad de oro del crowdfunding pero también puede generar una peligrosa burbuja, puesto que no hay que olvidar que se trata siempre de prototipos, no de productos ya fabricados (en el caso de Pebble, cabe indicar que la empresa ha desarrollado y comercializado otro producto similar anteriormente). La página del proyecto ofrece también una interesante información en relación a las recompensas que han pagado los micro-financiadores: más de 2.600 han aportado $1 simplemente para mantenerse informados acerca del producto, la gran mayoría (40.799) han pagado $115 para recibir un reloj, y 31 inversores han aportado $10.000 para hacerse con un centenar de relojes para su posterior distribución.

OUYA: A New Kind of Video Game Console
OUYA, 2012
Inicial: $950.000 – Final: $8.596.475

OUYA ha causado un gran revuelo al obtener un inesperado éxito con el prototipo de algo tan poco innovador como es una consola de videojuegos para la televisión. Basada en Android y con un elegante diseño que evoca en cierta manera los diseños de Apple, la consola se presenta como un producto de diseño abierto, para la que cualquier desarrollador puede crear un juego. La empresa afirma además que “todos los juegos serán gratis, al menos para probarlos.” Sin duda el mayor atractivo de OUYA es su promesa de ser un sistema abierto, que rompe con el rígido control que mantienen otras empresas (tales como Sony o Microsoft) con sus respectivas consolas, y abre las puertas a un nuevo mercado para los videojuegos, tanto para los desarrolladores como para los consumidores. Según indica Eric Kain en un artículo publicado en Forbes, el éxito de OUYA indica el grado de insatisfacción que los jugadores sienten con respecto a la industria del videojuego, aunque también plantea dudas acerca de una posible burbuja del crowdfunding, similar a la que ocurrió en 2000 con las punto com. En cualquier caso, llama la atención que en las primeras 24 horas del lanzamiento de la consola, 20.000 personas pagaron $99 para obtener un producto que desconocían totalmente. Dentro de 8 meses, OUYA deberá entregar su primera remesa de consolas a sus financiadores. En ese momento, se sabrá si el prototipo responde a las expectativas o bien se ha reventado una burbuja.

Anuncios