Por una economía política de la cultura libre

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El sábado 6 de octubre a partir de las 10.30h, el Free Culture Forum organiza un sesión en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) bajo el título Por una economía política de la cultura libre. La sesión está estrechamente emparentada con los contenidos de la asignatura “Cultura, innovación e industria: una mirada crítica” del Posgrado mostrando las tensiones existentes entre las industrias culturales y aquellos procesos emergentes conducidos por la creatividad social. A continuación, la vez que explicamos algunos de los contenidos que se tratarán en la jornada del Free Culture Forum, vamos a situar algunos de los conceptos clave que trabajamos en los contenidos del posgrado: los commons y los cercamientos.

El objetivo de la sesión “Por una economía política de la cultura libre” es desplegar una mirada crítica sobre todas aquellas normativas, protocolos, lobbies o grupos de presión que intentar limitar la producción colectiva en la red. Un caso claro es la persecución que padecen las redes basadas en tecnologías Peer to Peer (entre pares) o todas aquellas plataformas online diseñadas para compartir archivos. En la sesión se señalarán aquellos elementos que desequilibran el terreno de juego a favor de organismos públicos y privados que intentan normativizar –cuando no demonizar– la emergencia de un nuevo paradigma basado en un modelo de propiedad y producción diferente al hegemónico.  Para este análisis crítico sobre los actuales protocolos y acciones que buscan privatizar o limitar la capacidad colaborativa que nos brinda la red es interesante acudir a procesos similares que se han dado en otros momentos históricos. Una de estos capítulos históricos es, sin duda, el período de cercamiento de las tierras comunales, proceso bajo el cual se intentaron eliminar las formas de propiedad bajo régimen comunitario.

Los cercamientos (enclosures) fueron una serie de leyes que el Parlamento Inglés ejecutó durante los siglos SXVII y XVIII bajo las que se expropiaron tierras en régimen comunitario (commons), recursos que suponían un medio de existencia para las clases campesinas. Este fue un episodio fundamental para entender el paso de una economía feudal al capitalismo y supuso el desenlace que ya conocemos: la supresión de los medios de producción a las gentes que producían riqueza trabajando la tierra. En un breve párrafo del primero libro de El Capital Karl Marx relata la importancia de este momento de manera bastante ilustrativa:

En la historia de la acumulación originaria hacen época, desde el punto de vista  histórico, todas las transformaciones radicales que sirven de palanca a la clase  capitalista en formación; pero sobre todo los momentos en los que las grandes masas de hombres se ven despojados repentina y violentamente de sus medios de subsistencia y lanzadas al mercado de trabajo en calidad de proletarios libres. Laexpropiación de las tierras del productor rural, del campesino, constituye la base de todo el proceso [1]

Karl Marx apunta el momento en que son cercados los commons, es decir, bosques, ríos, campos, etc. que gestionaban directamente las comunidades. Es así como los comuneros perdieron su capacidad de sostenerse a través de la explotación de dichos recursos naturales y conformarán una masa proletarizada obligada a ofrecer su fuerza de trabajo para sobrevivir. Este fenómeno discurre en paralelo a dos acontecimientos no menos importantes, el proyecto colonial y la caza de brujas – proceso al que Karl Marx no prestó atención y que Silvia Federici [2] ha estudiado con precisión médica– también caracterizados por el uso de niveles extremos de violencia. Estos procesos desmienten las teorías de los economistas clásicos que explicaron el desarrollo del capitalismo como producto de una serie de acontecimientos “naturales”. La transición de una economía feudal a los primeros estadios del capitalismo (en esos momentos mercantilismo) para nada fue un proceso limpio ni natural, al contrario, fue un periodo violento, repleto de revueltas y brutalidad. Si bien, como nos recuerda la politóloga estadounidense Elinor Ostrom [3], a día de hoy la gestión comunitaria de recursos naturales sigue existiendo y en ocasiones se muestra más eficaz que los modelos de gestión basados en la propiedad pública o privada, el régimen de propiedad comunal ha sido largamente ignorado cuando no invisibilizado institucionalmente.

Vemos así cómo el violento capítulo histórico protagonizado por los enclosures, la colonización de tierras indígenas y la persecución y monitorizacion del cuerpo femenino (caza de brujas) fue la condición necesaria para asegurar los procesos de acumulación del capital. Si bien con formas, estrategias y con herramientas e injusticias sin duda diferentes, algunos elementos de este proceso amenazan con repetirse hoy en la esfera digital. Hablar de cercamientos digitales es hablar del imperativo de los derechos de propiedad intelectual, de la (fallida en su intento) ley  Sinde [4], de las patentes farmacéuticas y sobre el genoma, de acuerdos y leyes empujadas por multinacionales como SOPA [5], es:

hablar de las campañas militares de expropiación y subordinación a la producción bajo mando, de esas nuevas tierras comunes que continuamente genera y reproduce la cooperación entre cerebros [6]

Frente a dichos procesos de cercamiento, han surgido innumerables campañas ciudadanas en defensa de las nuevas tierras comunales y procesos basados en la cooperación, la transparencia y la apertura de sus modos de hacer. Prácticas colectivas que de manera ingeniosa construyen arquitecturas cuyo código genético nace diseñado para permitir la réplica (Copyleft) tales como el software libre o el hardware libre. A su vez, existen proyectos de larga escala que construyen infraestructuras libres, abiertas y neutras como guifi.net, que permiten crear una red alternativa sin proveedores privados. Junto a muchos otros proyectos, estas prácticas constituyen el movimiento por la cultura libre, creando commons que benefician a sus comunidades y a la sociedad en su conjunto. Pero la batalla entre los enclosures digitales y los commons sigue abierta y todavía quedan pasos a dar para que las formas de gestión de la propiedad basadas en modelos comunitarios no sean vistas como una anomalía, sino como un proceso natural.

Referencias:

[1] (Marx, K. (2007). “El Capital” (Sobre cuestiones relativas a la acumulación originaria y a los cercamientos de los commons ver especialmente el Libro I, Tomo III). Ed. AKAL, Madrid.

[2] Federici, S (2010). “Calibán y la bruja: Mujeres, cuerpo y acumulación originaria”. Ed. Traficantes de Sueños, Madrid. Disponible en http://www.traficantes.net/index.php/editorial/catalogo/historia/Caliban-y-la-bruja.-Mujeres-cuerpo-y-acumulacion-originaria-2a-Edicion/

[3] Ostrom, E. (1990). “Governing the commons: The Evolution of Institutions for Collective Action”. Cambridge, University Press, New York.

[4] La ley Sinde (bautizada popular y mediáticamente así como mención a la ex-Ministra de Cultura en España Ángeles González Sinde) era la disposición final segunda incluida en el proyecto de ley de Economía Sostenible del 2009.  Esta ley criminaliza la lógica natural de la red aludiendo a la regulación de webs y a la protección de la propiedad intelectual. Para más información http://whois–x.net/contra-la-ley-sinde-wert-comparte

[5] Stop Online Piracy Act (SOPA) propuesta de ley que ha causado un enorme rechazo civil en la red y en la calle. Más info en http://sopastrike.com/ y http://www.blackoutsopa.org/

[6] VVAA (2004). “Capitalismo cognitivo, propiedad intelectual y creación colectiva”. Ed. Traficantes de Sueños,  Disponible en http://traficantes.net/index.php/editorial/catalogo/coleccion_mapas/capitalismo_cognitivo_propiedad_intelectual_y_creacion_colectiva

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