Dot Dash 3: el retorno del cubo blanco virtual

dotdash3

El pasado 30 de enero abrió sus puertas una nueva galería virtual de arte en Internet: Dot Dash 3, un proyecto de Larisa Leventon que se caracteriza principalmente por ofrecer un espacio expositivo virtual en 3D accesible a través de cualquier navegador. En sí, la idea no tiene nada novedoso: la idea de un espacio virtual de exposición de obras de arte se viene desarrollando desde las visitas virtuales a museos en CD-ROM, y ha centrado numerosos proyectos a partir de la popularización de Internet, como he indicado en un post anterior de este blog. Entre las propuestas recientes que ofrecen al espectador una versión de un espacio expositivo virtual podemos señalar el estrafalario Adobe Museum of Digital Media, la plataforma (antes feria de arte virtual) VIP Art o la íntima Widget Art Gallery de Chiara Passa.

Lo que sí aporta Dot Dash 3 (punto barra 3, un nombre que hace referencia a la palabra “arte” escrita en código morse) es una interfaz sorprendentemente sencilla y eficaz, que permite desplazarse por las salas, acercarse a las obras y obtener más información sobre cada una (siguiendo el modelo de VIP Art) sin necesidad de cargar complejos programas ni caer en efectos especiales innecesarios. Curiosamente, las obras que mejor se ven reproducidas en este entorno virtual son los vídeos, que aparecen proyectados en la pared con la sala a oscuras, de forma muy parecida a como se experimentan en una sala real. En este caso, la interfaz también permite abrir el vídeo en un visor independiente, con controles de reproducción y opción de pantalla completa. Sin salir del clásico concepto del cubo blanco de la galería, Dot Dash 3 ofrece una opción que, como apunta Shane Ferro, podría popularizarse en el mundo del arte y convertirse en una herramienta standard para galerías y museos.

Leventon, doctora en matemática aplicada y ejecutiva de la empresa de fondos de inversión SAC Capital, ha desarrollado esta iniciativa con una clara intención de comercialización de las obras de arte, ofreciendo además un servicio de asesoría para coleccionistas, un nicho de mercado que exploran insistentemente otras empresas como la mencionada VIP Art o Artsy. Si bien las exposiciones actuales mantienen una distribución clásica en salas blancas con suelos grises, según Leventon es posible modificar el diseño de los espacios, algo que puede ser deseable o no, si pensamos en las folies arquitectónicas de los espacios virtuales que se crearon en Second Life, ahora olvidados. Un aspecto positivo de ver las obras en el contexto de la galería es que ello permite jugar con los espacios, agrupar las obras, establecer conexiones y plantear un recorrido al visitante. Queda pendiente, por supuesto, la difícil tarea de integrar obras tridimensionales (esculturas, instalaciones, objetos) en estos pulcros espacios virtuales, puesto que de momento Dot Dash 3 tan sólo muestra obras bidimensionales, pegadas a las blancas paredes. Otra cuestión sería, por supuesto, mostrar obras de net art en este entorno, pero si ya los artistas que trabajan con este formato se sienten a menudo insatisfechos con el entorno de la galería, ¿no sería tal vez demasiado retorcido mostrar net art en un espacio tridimensional en la web?

Dot Dash 3 se presenta de momento en fase beta, con una serie de exposiciones temporales (la temporalidad es otro aspecto heredado del espacio físico de la galería que se impone aquí, pese a no ser necesario) y un manifiesto un tanto pomposo en el que se afirma:

En esta particular época, es nuestra labor y privilegio llevar a la tecnología a sus mayores cotas en todos los aspectos de la vida. Ya hemos adoptado la difusión tecno-centrista del material sonoro y la palabra escrita. Las artes visuales son la última frontera cultural que debemos conquistar con la distribución digital. Es el momento de aprovechar esta oportunidad.

Nuevamente, las iniciativas surgidas del mundo del arte contemporáneo, pese a emplear las tecnologías actuales, son particularmente miopes en todo lo referente al arte de nuevos medios. Queda por saber si esta iniciativa prosperará, introducirá alguna innovación en la forma actual de consumir, vender y coleccionar arte o bien si quedará como una anécdota más.

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