Biennale Online: la bienal de ningún sitio

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A finales del año pasado,  Glenn Lowry, director del Museum of Modern Art de Nueva York, anticipaba para 2013 una “batalla de las bienales” en un artículo publicado en The Economist. Según Lowry, con más 100 bienales en todo el mundo, “las muestras internacionales de arte contemporáneo son tan prolíficas y se producen con tanta rapidez, que a menudo se parecen más a un evento deportivo que a una exposición.” Siguiendo la estela de la veterana Bienal de Venecia (que esta año celebra su 55 edición), el fenómeno de las bienales ha experimentado un crecimiento exponencial que responde a la globalización del mundo del arte y a la proliferación de comisarios y artistas en todos los rincones del planeta. El ejemplo italiano marca el modelo de la bienal como evento artístico internacional de grandes dimensiones, que procura reunir a los artistas más destacados del momento en exposiciones marcadas por la espectacularidad y la pretensión de síntesis del estado actual del arte. La bienal se establece así como un acontecimiento cultural y un reclamo turístico, que lleva a muchas ciudades a competir con sus propuestas para situarse como un punto de referencia en el panorama internacional y recaudar los cuantiosos ingresos que genera el turismo cultural.

En el presente contexto de la sobreabundancia de bienales (que es , según Lowry, “estimulante pero agotador”), la empresa ArtPlus ha lanzado recientemente una bienal más, la Biennale Online, que arrancó el 2 de mayo y, como su nombre indica, tiene lugar en un sitio web.  A diferencia de las bienales tradicionales, la propuesta de ArtPlus no tiene lugar en un espacio físico y por tanto no se beneficia del interés que pueda suscitar visitar una ciudad concreta (como ocurre con Venecia), ni participa por tanto en la potenciación de un destino turístico, ni finalmente puede ofrecer la espectacularidad de las grandes piezas o instalaciones en lugares emblemáticos, como ocurre en tantos otros eventos del mundo del arte. Si bien el nombre con el que se define este proyecto busca abiertamente evocar la Bienal de Venecia (al emplear la palabra italiana “Biennale” o no la inglesa “Biennial”), en realidad se reduce a un sitio web de acceso restringido en el que se ofrecen una serie de fotografías y vídeos de obras de arte contemporáneo. El atractivo principal se halla en los 30 comisarios que han seleccionado a los artistas participantes, entre los cuales se encuentran nombres destacados como Hans Ulrich Obrist, Yuko Hasegawa, Fulya Erdemci, Cuauhtémoc Medina, Gerardo Mosquera, el español Javier Hontoria y otros profesionales, algunos de los cuales han comisariado sus propias bienales y pabellones nacionales en Venecia. Las selecciones de los comisarios no cuentan con un texto explicativo que aporte una mayor información acerca del discurso que se ha querido establecer o su vinculación con el tema principal de la bienal. A través de un vídeo en YouTube, el comisario Jan Hoet, director artístico, presenta este tema bajo el título “Reflection and imagination” (reflejo/reflexión e imaginación) en un confuso repaso a la historia del arte que va de Miguel Angel a Picasso, Bettina Rheims o Dennis Hopper y señala algunas relaciones entre arte y ciencia. Según Hoet, el tema escogido es universal en cuanto los artistas siempre se han basado en una reflexión acerca de la realidad a la que añaden su propia imaginación.

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La bienal online deja así bastante que desear en cuanto a su planteamiento y desarrollo, limitado a la breve introducción de Hoet y una anodina interfaz que conduce al usuario a las obras a través de dos criterios de selección: según comisario/a o según artista. En cada caso, se llega a una página en la que las obras se disponen sobre un fondo blanco, con unas simples herramientas de visualización y la posibilidad de marcar algunas obras como favoritas, además de crear nuevas selecciones y sugerir de esta manera otros artistas a los organizadores. A diferencia de lo propuesto, por ejemplo, en VIP Art Fair, se elude aquí toda referencia a un espacio físico, con lo cual el espectador obtiene finalmente algo muy parecido a un blog.

Por el acceso a la bienal, la organización establecía inicialmente una entrada que iba de un pase VIP para los primeros días por 80$ a un pase normal de 10$ durante la duración oficial de la bienal (26 abril – 14 octubre 2013), siendo de acceso gratuito a partir del 15 de octubre. Actualmente, las tarifas de acceso se han relajado. Estas cuotas de acceso ejemplifican otro de los problemas del planteamiento de la Biennale Online: se aplican conceptos propios del mundo del arte dominante y un espacio físico (exclusividad, precios altos, limitación temporal de las exposiciones) al entorno virtual de un sitio web. De esta manera, se perpetúa la falta de compresión entre el sistema del arte y la Red, algo que se remonta a los propios inicios de la World Wide Web y tiene numerosos ejemplos en los desencuentros entre el net art y las instituciones artísticas.

Buen ejemplo de ello es una de las obras que no ha podido ser incluida en la Biennale Online: An Incomplete Timeline of Online Exhibitions and Biennials, de Oliver Laric. El artista presentó esta obra a la bienal como una respuesta a la descripción del proyecto como la “primera exposición bienal de arte contemporáneo exclusivamente online” por parte de los organizadores. La falta de conocimiento histórico que contiene esta afirmación es rebatida por un rápido y necesariamente incompleto listado de las iniciativas que se han sucedido en la Red desde 1991 y que ha contado con el asesoramiento de diversos artistas y teóricos. Si bien la lista amplia mucho, en ocasiones, la definición de “exposición online”, es una aportación interesante que no pudo incluirse en la bienal debido a que la plataforma no permite insertar enlaces a sitios externos.

La bienal queda así en un limbo entre lo que evoca como evento del panorama artístico internacional y lo que puede ofrecer en un entorno que parece no comprender del todo. En relación al arte de nuevos medios, cabe mencionar no obstante la selección realizada por el joven comisario Ben Vickers, recientemente nombrado Comisario de Arte Digital en la Serpentine Gallery y codirector del espacio expositivo LIMAZULU en Londres. Vickers fue designado por Hans Ulrich Obrist para presentar una selección de obras vinculadas a los medios digitales. En esta selección cabe destacar el trabajo de Harm van den Dorpel (quien presenta wishing well .biz, un ingenioso “pozo de los deseos” virtual en el que puede echarse dinero real), Paul Kneale (cuyas obras Attention Spam y Paradigm Hobo son dos eBooks con mensajes de su archivo de Twitter) y Holly White (quien presenta un videojuego descargable). Más allá de la selección de Vickers cabe destacar también la presencia del colectivo Mediengruppe Bitnik, quien generó cierta atención hace unos meses con su paquete postal enviado a Julian Assange.

En suma, la Biennale Online se sitúa en un terreno que debe ser explorado con mayor rigor, analizando sus posibilidades y desarrollando una propuesta que vaya más allá de las grandilocuentes pretensiones de una nota de prensa o de la voluntad de explotar un nicho de mercado. Sin duda, la presencia del arte en los soportes digitales se está incrementando y popularizando, pero aún no ha conocido la madurez.

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