Inventar el futuro: arte, electricidad y nuevos medios

shanken_ebook_1-draggedTras un largo período de edición, en el que he tenido el privilegio de participar junto a otros teóricos y escritores, se publica finalmente Inventar el futuro: arte, electricidad y nuevos medios, la edición en castellano del ensayo que el historiador Edward Shanken elaboró para su conocido volumen Art and Electronic Mediapublicado por Phaidon Press en 2009. En dicha monografía, que comento en este post anterior, Shanken establece vínculos entre el arte de nuevos medios y la historia del arte estableciendo una serie de grandes “corrientes temáticas” que enlazan, por ejemplo, una obra de László Moholy-Nagy con una instalación de Olafur Eliasson y una pieza interactiva de Rafael Lozano-Hemmer. En este sentido, el ensayo de Shanken proporciona una útil contextualización de unas prácticas artísticas que inicialmente se concibieron como ajenas a las corrientes principales de la historia del arte, pero que se revelan cada vez más como su evolución lógica.

Inventar el futuro añade a la traducción del ensayo publicado por Phaidon un artículo de Edward Shanken publicado en el catálogo del festival Art Futura 2011 con motivo de una sesión que organicé en el marco del festival en Bilbao, con la participación de Shanken y el galerista y escritor Wolf Lieser.  De esta manera, el volumen completa las reflexiones del historiador elaboradas en 2009 con un actualizado análisis de la relación actual entre el arte de nuevos medios y el arte contemporáneo.

El libro está disponible en formato E-book gratuito y pronto podrá comprarse también una edición en papel en impresión bajo demanda. Destinado principalmente a estudiantes, profesores y a cualquiera que esté interesado en conocer el desarrollo del arte de nuevos medios. Por ello, la traducción se ha traducido como parte de una colaboración desinteresada de diversos profesionales que contribuyen así a una mayor difusión de la publicación. El libro se completa además con el Art and Electronic Media Online Companion, un sitio web destinado a recopilar y catalogar obras de arte de nuevos medios.

Con motivo de la publicación de este libro, reproduzco a continuación un artículo que publiqué en la revista art.es en 2009.

Hacia una historia del arte electrónico

Si bien lleva desarrollándose cerca de cuarenta años (o casi un siglo, según en qué momento se quieran situar sus inicios), la historia del arte vinculado a los medios electrónicos apenas empieza a escribirse, y menos aún a buscar un consenso. Con la llamada “revolución digital” de los años 90, la creciente presencia de la tecnología en todas las esferas de la sociedad ha despertado el interés por el uso que muchos artistas venían haciendo de los dispositivos electrónicos, a la vez que estos se han hecho más asequibles. Por otra parte, los cambios introducidos por las entonces llamadas “nuevas tecnologías” en la vida cotidiana han dado lugar a una nueva cultura, reflejada en las obras de arte que emplean los medios electrónicos y reflexionan sobre los conceptos que estos generan. Con todo, el arte electrónico, media art o arte digital (sus múltiples denominaciones ilustran el carácter híbrido y escurridizo de este ámbito de la creación artística) sigue estando en gran medida marginado respecto a las principales corrientes del arte contemporáneo. Aunque empieza a gozar de mayor presencia en los espacios de legitimación del mundo del arte y su mercado, como son los museos, galerías, ferias internacionales y las páginas de las principales revistas de arte, aún no se ha producido su plena aceptación como forma de arte.

Como ya sucedió con la fotografía, el arte electrónico va consolidando su identidad tanto por su creciente producción y difusión como por el volumen de reflexión teórica e investigación histórica que genera. La bibliografía relativa a los usos artísticos de los medios electrónicos es amplia y ha ido creciendo exponencialmente en los últimos años, en relación directa con la multiplicación vírica de los estudios vinculados a este ámbito en las universidades de todos los países industrializados, con la consiguiente masa de investigadores que exponen sus teorías en congresos y publicaciones académicas. A este sector se suman las múltiples iniciativas culturales que, por medio de festivales y exposiciones, presentan al público las obras de arte electrónico e introducen reflexiones sobre aspectos del encuentro entre arte, ciencia, tecnología y sociedad. Por último, los propios artistas participan frecuentemente en la reflexión teórica de su propia obra, dado que en este ámbito la justificación conceptual se hace particularmente necesaria. Todo ello da lugar a una cantidad ingente de documentos, que construyen la imagen fragmentada, en ciertos puntos borrosa, de la historia y las manifestaciones del arte electrónico.

Sería complejo, e incluso pretencioso, intentar valorar aquí el conjunto de las publicaciones que han aparecido desde la popularización del arte digital en los años noventa, pero en términos generales podemos afirmar que estas se han dirigido más hacia el ámbito académico que hacia un público general. Son más bien pocos los volúmenes que afrontan una visión panorámica y se permiten proponer categorías en las que ordenar las múltiples facetas de la creación artística con medios electrónicos, ofreciendo por tanto un mapa conceptual que sirva al lector neófito para adentrarse en este ámbito. Esta tarea es arriesgada, en cuanto el arte electrónico se halla en permanente evolución y es fruto de la intersección de ámbitos de conocimiento muy diversos, por lo que cualquier síntesis o taxonomía puede verse rápida y ferozmente contestada. Por otra parte, el enfoque superficial y carente de rigor con el que se ha abordado este tipo de arte desde los medios de comunicación generalistas, unido al uso especulativo que el marketing ha hecho de términos como “multimedia” o “interactivo” han conducido a un estado de confusión en el público que dificulta aún más su comprensión de las obras, así como de la tecnología que las posibilita.

En este escenario ha aparecido recientemente el libro Art and Electronic Media (arte y medios electrónicos), editado por Edward A. Shanken, dentro de la serie Themes and Movements (temas y movimientos) con el que la prestigiosa editorial Phaidon realiza un panorama de la historia del arte del siglo XX hasta el momento actual. Se trata de un libro de gran formato, con abundantes imágenes y vistosos juegos tipográficos, que invitan a una lectura superficial, a la manera de los coffee table books. Pero no es éste un simple libro para decorar, puesto que contiene una densa documentación teórica y una exhaustiva selección de obras en las que a menudo se impone la relevancia histórica de la pieza al interés estético de la fotografía que la ilustra. Por ello cabe suponer que Phaidon ha optado, en esta serie, por un formato que se sitúa en difícil equilibrio entre el atractivo visual del libro de ilustraciones y el interés del ensayo académico, buscando por tanto ser divulgativo sin por ello perder rigor.

Siguiendo la línea establecida en la colección Themes and Movements, el libro se divide en tres grandes secciones, siendo la primera dedicada a un estudio general del tema o movimiento, la segunda una colección de ilustraciones con extensos pies de foto y la tercera una selección de fragmentos de textos de otros autores a modo de documentación adicional. Así, según se afirma en la solapa del libro, este es “tan exhaustivo como una retrospectiva de museo, al presentar muchas de las obras más significativas asociadas con una tendencia concreta” [1]. La referencia al contexto más emblemático del mundo del arte, la exposición en un museo, nos indica claramente la intención de la editorial de dirigirse al público del arte contemporáneo y de ofrecerle una visión amplia y representativa, lo cual sitúa a esta obra en una posición inusual. A diferencia de gran parte de la literatura existente sobre arte y medios electrónicos, este libro no se escribe exclusivamente para un público académico ni se fragmenta en múltiples ensayos monográficos. En cambio, aborda la difícil tarea de procurar un acercamiento a la vez accesible, riguroso y exhaustivo, que cubra un espectro lo más amplio posible y muestre las conexiones entre el arte electrónico y las principales corrientes del arte moderno y contemporáneo.

Para ello, Edward Shanken ha dividido su exposición en siete capítulos que prefiere denominar “corrientes temáticas”, en atención al estado de flujo continuo que caracteriza al arte electrónico. Uno de estos capítulos se dedica a las instituciones, grupos y comunidades que posibilitan y difunden este arte, así como a las exposiciones y eventos que lo acogen. Los otros seis, por tanto, se reparten las diferentes manifestaciones artísticas que se dan en este ámbito, y en este punto es interesante señalar que Shanken evita algunos de los términos usuales para expandir al máximo el alcance de su selección. A diferencia de otros ensayos en los que se dirige la mirada a las dos últimas décadas con una proyección hacia el futuro (empleando primordialmente los términos “arte digital” o “media art”), en este libro el autor escoge el término “medios electrónicos” a fin de trazar un linaje que entronque firmemente el arte electrónico en las principales corrientes del arte del siglo XX. Esta postura no es exclusiva de Shanken, puesto que dichas conexiones se han hecho ya evidentes y son mencionadas por muchos autores, pero en el contexto de este libro se hace especialmente patente la presencia de las corrientes artísticas de los años 60 y 70. El autor incluye también las obras de arte que integran luz y movimiento, con lo cual contribuye a recordar el papel pionero de artistas como László Moholy-Nagy o Naum Gabo en los años veinte y conecta su obra con las prácticas artísticas actuales. De esta manera, establece una trayectoria visible que atraviesa todo el siglo XX y demuestra que el arte electrónico no surge de la nada, a la vez que lo vincula a figuras consagradas en la historia del arte y en el panorama contemporáneo.

Un aspecto que destaca en la lectura de este libro es la ausencia de una tesis o conclusión acerca del movimiento artístico que expone. El texto es eminentemente enunciativo, estableciendo una clasificación de las obras, lo cual no es una tarea menor dado el contexto actual de la investigación acerca del papel de la ciencia y la tecnología en la historia del arte. De hecho, es el propio autor quien, en un texto anterior escrito mientras redactaba este volumen [2], afirma que no existe aún método establecido o una historia consensuada acerca de las relaciones entre arte, ciencia y tecnología y que estas se resisten a la creación de un canon o una nueva narrativa maestra.

A medida que escribe su historia, el arte electrónico lógicamente reclama su adscripción a las corrientes artísticas de su época, especialmente en un momento como el actual, en que aún no cuenta con la visibilidad y el reconocimiento que merece. Con todo, una asimilación demasiado voluntariosa de las (tal vez caducas) estructuras de la historiografía tradicional podría ahogar los aspectos más innovadores de una práctica que ha transformado los fundamentos de la creación y la recepción de la obra de arte. El tiempo y el desarrollo de investigaciones posteriores determinarán si el arte electrónico debe asimilarse como un movimiento más del arte contemporáneo o bien si debe ser observado bajo una perspectiva totalmente nueva.

Pau Waelder

[1] Shanken, Edward A. Art and Electronic Media. London: Phaidon Press Limited, 2009. 306.
[2] Shanken, Edward A. “Historicizing Art and Technology: Forging a Method and Firing a Canon”, en: Grau, Oliver (ed.) MediaArtHistories. Cambridge-London: The MIT Press, 2007. 43-70.

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