Born Digital: la subasta como caballo de Troya

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Hoy se abre en la plataforma online de subastas Paddle8 una subasta benéfica titulada Born Digital, un porcentaje de cuyos beneficios se destina a dar apoyo a las actividades del Link Art Center en Brescia (Italia). Destacada como una primicia por ser la primera de estas características en Europa, la subasta sigue la estela abierta hace unos meses por Paddles ON!, la primera venta pública de arte digital realizada en la plataforma online, fruto de la colaboración entre la casa Phillips de Nueva York y Tumblr. En aquella subasta (que comento en este post del blog) la comisaria Lindsay Howard se encargó de escoger 20 obras de arte digital en diversos formatos para una venta en beneficio de la comunidad online neoyorquina Rhizome. En esta ocasión, es el comisario Domenico Quaranta, uno de los directores de Link Art Center, quien ha conseguido reunir más de 50 obras de 33 artistas vinculados al arte digital, gracias a sus contactos con los propios artistas y contando con la colaboración de las galerías XPO (París), 22,48m2 (París) y DAM (Berlín). Entre los artistas participantes destacan pioneros del arte electrónico y el net art, artistas que han desarrollado una destacada trayectoria internacional en la última década, y jóvenes creadores y creadoras que se encuentran en un momento emergente de su carrera. Según indican los organizadores, el factor común entre las obras que se ponen en venta es haber “nacido en digital”, una referencia a los nativos digitales, término introducido por Mark Prensky en 2001 para describir a una generación que ha nacido después de la plena introducción de las tecnologías digitales en la sociedad y por tanto asumen el uso estas tecnologías como algo cotidiano. Con esta referencia se quiere indicar que las obras de arte puestas a subasta se integran en una percepción del arte contemporáneo que asimila sin fisuras (ni “brechas digitales”) el uso de las nuevas tecnologías y la cultura que se genera en torno a las mismas:

“Las obras seleccionadas se materializan en un amplio abanico de formatos, y responden de diferentes maneras (a veces de forma tradicional, otras de forma más radical) al problema que plantea coleccionar lo digital: impresiones, instalaciones, dibujos y videos se suman a gifs animados, sitios web, archivos 3D imprimibles y esculturas realizadas con impresión 3D. Algunas muestran imágenes generativas, otras se vinculan estrictamente a las condiciones vitales y laborales que ha marcado el giro digital. Todas habitan espacios en red; son nativas digitales.”

En esta descripción general de las obras se insiste en la radicalidad de algunas piezas y se incide en el “problema” que supone coleccionar arte digital, algo que en Paddles ON! ya se señalaba como un “reto”, a la vez que se describía el acto de comprar una obra alojada en un sitio web como algo supuestamente innovador. Con todo, tal como marcan las exigencias del mercado del arte (y facilitando, en parte, la labor de los coleccionistas), la mayoría de obras marcan una notable transición hacia el objeto, ejemplificado por la ingeniosa escultura de Elisa Giardina Papa Brush Stroke – Bunnyuna pieza que reproduce el aspecto de una pincelada con la textura de fondo de capa del programa de retoque fotográfico Adobe Photoshop. Al ser fotografiada (como se ve en el encabezamiento de este artículo), la pieza crea un efecto de trompe l’oeil que hace dudar de lo que es real en la foto y revela hasta qué punto estamos acostumbrados a determinados patrones visuales. Sin duda, el arte digital no tiene que ser necesariamente “inmaterial” (término mal empleado para indicar que la obra no se limita a un objeto concreto) y son muchos los artistas que se expresan de la misma manera en una pantalla y en un objeto o bien encuentran maneras de trasladar su trabajo al mundo físico, como es el caso de The Sandman, un video de Carlo Zanni presentado en formato ViBo o videobook, que he comentado en este artículo del blog. Naturalmente, el formato de la obra puede ser algo a tener en cuenta y sigue siendo más conveniente para todos los implicados en el mercado del arte trabajar con objetos únicos o en ediciones limitadas, pero en última instancia es el contenido de la obra lo que marca su relevancia y determina el nivel de la apuesta que realizan quienes la coleccionan.

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Precisamente, es interesante ver que ciertas obras no requieren una vinculación con el arte digital sino que se integran perfectamente en las prácticas del arte contemporáneo. Este es el caso, por ejemplo, de Certificate of Existencede Martin John Callanan, una serie limitada de documentos notariales que certifican la existencia del artista en diferentes momentos del día 16 de octubre de 2013. Si bien puede ser una excepción en una selección marcada por la cultura digital, cabe cuestionar la notoria vinculación que se hace entre las obras y el hecho de ser “nativas digitales”. El aparente éxito de Paddles ON!, que generó una notable atención mediática y ayudó a introducir el trabajo de una serie de jóvenes artistas en el mercado del arte contemporáneo, podría ser un punto de referencia para esta numerosa selección de obras en la que se integran muchos artistas con una larga trayectoria pero no siempre aceptados por dicho mercado. Se puede debatir si la subasta comisariada por Lindsay Howard y el interés de Tumblr en la escena emergente de artistas nativos digitales ha marcado un súbito interés por el arte digital en los círculos del arte contemporáneo, o bien se trata de una curiosidad pasajera. En cualquier caso, es cierto que en la última década muchos de los artistas que han desarrollado su carrera en festivales de arte digital se muestran cada vez más interesados por integrarse en el mercado del arte contemporáneo.

En este contexto, una subasta en Paddle8, con su vinculación a la prestigiosa casa Phillips, puede ser más que una venta pública: puede ser una manera de introducir el arte digital en el ámbito de los grandes coleccionistas, de ligar esta práctica artística a los nombres consagrados y las cifras astronómicas que habitualmente se asocian con las subastas de arte. Ciertamente, las subastas siempre han sido tanto un acto de promoción como una actividad comercial y en este caso Born Digital puede ser, como Paddles ON!, un caballo de Troya que aspira a introducir a sus participantes en el mercado por una vía aparentemente más rápida y directa que la que llevan desarrollando muchas galerías de arte desde sus propios espacios y en las ferias internacionales desde hace años. Sea cual sea el resultado, esta subasta ofrece una magnífica oportunidad para iniciar una excelente colección de arte con obras que hablan de la cultura de nuestro tiempo, a precios ciertamente tentadores. Esperemos que iniciativas como ésta desencadenen un interés genuino en unas prácticas artísticas que, por desconocimiento o conveniencia, son a menudo ignoradas.

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